EL CUENTO COMO MEDIO DE TEORIZACIÓN DE CONCEPTOS DE LA EDUCACIÓN DEL PARADIGMA EMERGENTE.


Chiflada: Lorena Martínez López



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Este trabajo pretende abordar el tema de la ficción y la fantasía como problema epistemológico del conocimiento en la educación del nuevo paradigma emergente, para lo cual haré un lado de la narrativa del ensayo académico e intentaré escribir a manera de cuento una teorización de los conceptos abordados en las lecturas del presente proceso doctoral, al mismo tiempo que se reflexionará acerca las crisis humanas de los humanos, a través de la vivencias de Eva, quien es el personaje principal del cuento, y narra sus temores, sueños.




UNA EVA URBANA


EL LIBRO ROJO.
-Somos efímeros - pensaba mientras conducía mi amado woksvagen rojo de regreso a ese tenebroso lugar, al cual me resistí a visitar por muchos años, pero ahora, en contra de mi voluntad me dirigía hacia él. ¡Cuánto hubiese deseado no tener que hacerlo!, ya era demasiado tarde para retractarme de la decisión tomada, debía regresar en búsqueda de respuestas a innumerables interrogantes que día a día, o noche tras noche no dejaban que mis sueños fueran agradables, siempre despertaba con sensación de frío, asustada, pero a la vez bañada en sudor intenso, sin ganas de volver a dormir, porque temía que nuevamente la misma escena me invadiera mientras estaba en los brazos de Morfeo.
Estaba sumida en mis pensamientos, que olvidé por completo que debía llamar a Lucas y recordarle darle de comer al gato y abrir la ventana para que pudiera salir a da su paseo nocturno acostumbrado. Busqué rápidamente mi teléfono, pero al intentar marcar, no logré divisar lo que atravesaba la oscura carretera y quise evadir dándole vueltas del timón, pero tanta fue la fuerza, que salí de la carretera, intentaba controlar el auto, mientras que éste daba vueltas en el aire, -no lucho más- pensaba mientras me dejaba caer al vacío.
-Eva - ¿qué haces aquí? Preguntó la anciana Dolly, mientras bajaba del auto y me dirigía a la desgastada puerta de madera. La miré y sólo pude sonreír sin pronunciar palabra; seguí caminando, pero al llegar, quedé paralizada, volteé la mirada hacia el gran arbusto que se encontraba a mi derecha, era tan vasto y frondoso!. Vinieron a mí los recuerdos; cuando era niña me encantaba jugar en las raíces de aquel árbol, ¡cómo disfrutaba sentarme allí en otoño y sentir caer sobre mi cabeza sus amarillas hojas cuando volaba por los aires al mecerme en el columpio de madera que mi papá me construyó una tarde de junio. Sus ramas parecían alcahuetear mi alegría, y se movían de tal forma que siempre pensé que este arbusto tenía vida, pues muchas veces por las noches lo escuchaba llorar, y por la mañana al levantarme podía comprobar que tenía gruesas lágrimas en su corteza.

Todo fue maravilloso durante los primeros años de mi vida, pero esos momentos fueron borrados ese funesto día gris. Cierro mis ojos tratando de no recordar, pero los recuerdos son más fuertes que yo y son capaces de derrumbar mi cuerpo contra el piso.
-Eva, despierta por favor!- escuchaba lejanamente la voz de Lucas, pero mi voluntad de quedarme allí y encontrar respuestas, era más fuerte que su voz.
Lucas desesperado, se dirigió al baño y tomó en sus manos una taza de agua y mojó con ella mi rostro. Desperté asustada, con esa sensación de vacío y horror.
–Abrázame- le dije mientras lo rodeaba con mis brazos y las lágrimas empezaban a salir de mis ojos. Secó mis lágrimas y sin decir palabra alguna acarició mi cabeza.
Miré el reloj, eran las siete de la mañana. –ya es tarde- expresé, mientras corría la baño, sólo con el tiempo exacto para lavar mi cara, acomodar con una liga mi cabello, ir al armario y tomar uno de mis vestidos de color gris. En ese momento me percaté de que toda mi ropa era de ese mismo color; pero no tenía tiempo para quedarme a pensar sobre ello, así que tomé mi gran bolso rojo, y salí de prisa, sin despedirme de Lucas y de mi bello gato Tom.
Debía llegar a la editorial en donde trabajaba, realizando revisiones de publicación de textos cosmovisionarios. Tenía una cita con el autor de la última obra que me encontraba revisando.
Bajé las escaleras hasta el garaje y me dirigí hacia mi wolsvagen, busqué desesperada en mi bolso las llaves, pero no estaban. Recordé que anoche al llegar a la casa cansada por el atareado día, no las puse en su lugar, sino que las lancé sobre la cama, en donde me quedé profundamente dormida, hasta que Lucas llegó de su largo viaje y me despertó con sus azucarados besos, despojándome de todo cansancio, cómo sólo él lo sabía hacer.
Di vueltas y regresé corriendo por las escaleras, al llegar a la puerta, mi corazón latía con fuerza, la respiración parecía detenerse. – Ya estoy envejeciendo- suspiré.
Abrí la puerta y volvió a mí el escalofrío y el miedo; caminé despacio, como temiendo entrar. Ahí estaba Lucas dormido sobre el sofá, como esperando que todo fuera un sueño; no quise despertarlo, así que caminé despacio intentando no hacer ni el menor ruido, me dirigí a la habitación en búsqueda de las llaves, pero al hacerlo, llamó mi atención la luz verde proveniente del baño, sentí miedo, pero a la vez curiosidad por saber la causa de tal fenómeno.
Caminé hacia la luz, y mientras lo hacía, pensaba: - todo fluye y cambia, no tenemos la capacidad de ser los mismos siempre. Hoy, ahora en este mismo instante, no soy la misma de ayer, ni siquiera la misma que acaba de atravesar la puerta hace algunos minutos. Es más, no estoy segura que la realidad, o el espacio en el que me encuentro sea el mismo; es como si cada segundo o fracción de tiempo y todo a mi alrededor cambiara-.
Me dirigí al baño, y al abrir la puerta encontré sobre el inodoro un libro de tapa gruesa de color rojo, el cual se titulaba “ de los recuerdos”, al hojearlo pude darme cuenta que en él, día a día escribía lo que vivía, experimentaba o sentía, pues desde hace algún tiempo parezco olvidar lo que ha ocurrido en ciertos eventos de mi vida.
Este libro tenía muchas anotaciones con distintas referencias de citas de libros y autores que había leído en el transcurso de mi vida, lo curioso era que no recordaba haberlas realizado nunca.
Leí una de sus páginas: Hoy amanece, y nuevamente tengo la sensación de dolor y de tristeza. Escribo como por inercia en mi computador, como si no fuera yo quien lo hiciera, si no mi subconsciente que vuelve a apoderarse de mi voluntad.
Vuelve a tornarse el día oscuro y experimento soledad como en aquellos días de mi pasado que he querido olvidar por siempre, - y aquí de manera inmediata venía una cita- : "... Nosotros los seres humanos, somos animales amorosos. Nos enfermamos de cuerpo y alma cuando se nos priva de amor a cualquier edad, y la primera medicina es amor .." (MATURANA, 2002).
¿Me haría falta el amor? esa sería la causa real de mi tristeza en el alma? - pensé en ese momento en que leía estas líneas, estaría enferma del alma?Reflexioné profundamente sobre la expresión "somos animales amorosos" ¿en realidad somos los únicos animales amorosos? ¿qué es el amor? . Pensé en mi gato Tom a quien hacía algunas semanas tuve que llevar al veterinario porque se encontraba enfermo, y pude percibirlo gracias a que durante toda la noche estuvo en su sillón sin moverse, lo cual era muy raro en él, pues durante las horas nocturnas, era cuando más aventuras solía tener.El veterinario me explicó que todos los seres necesitábamos amor, que incluso los animales urgían de un toque amoroso, y con frecuencia éstos dejan de comer, se enferman y a veces mueren por falta de amor. y este caso el de mi gato Tom, pareciera estar padeciendo tal síntoma, lo que me hizo replantear el permanecer más tiempo con él durante los fines de semana e incluso, a veces lo llevaba conmigo hasta la oficina para que no se sintiera solo.


Continué pasando las hojas y llamó poderosamente mi atención una fotografía encontrada en una de sus páginas, era de una curiosa estatuilla de forma femenina, detrás de la fotografía estaba la siguiente leyenda: “Madre, Diosa de la naturaleza, fuente de toda creación y armonía”; cuando terminé de leer, algo sorprendente ocurrió, miré a mi alrededor, ya no estaba en mi habitación, ni frente al armario. Era un lugar distinto, pero no me resultaba descononocido, recorrí con mis ojos el lugar, se trataba de una pequeña y armoniosa habitación llena de muñecas y libros, todo estaba organizado; pero una muñeca estaba retirada de las demás, me llamó la atención y decidí tomarla en mis manos.
Vinieron a mi recuerdos, en esa habitación rosa pasaba horas enteras jugando con mis muñecas, imaginando que ya era adulta, que tenía un hermoso carro rojo, estaba casada con mi mejor amigo Lucas y trabajaba en algo interesante, que me permitía seguir viviendo en un mundo de fantasía, que no estaba segura que existía.
Allí en el rincón del cuarto lloraba una niña, su larga cabellera ocultaba su rostro, y en sus pequeñas y suaves manos abrazaba un diminuto y peludo gato; su llanto era intenso y transmitía mucho dolor y tristeza. Un dolor intenso que también empezaba a experimentar como si fuera mío propio. Me acerqué e intenté abrazarla y consolarla, pero ella no se percató de mi presencia; se levantó de aquel rincón y se asomó a la ventana y agarrada de ella, lloraba con mayor profundidad. Me acerqué también a la ventana intentado descubrir la causa de su llanto y dolor; observé hacia donde ella dirigía su mirada, el horror invadió mi ser, me quedé estupefacta, paralizada, sin poder mover ni un músculo de mi cuerpo. Allí en ese frondoso y grueso árbol colgaba de las cuerdas del columpio un cuerpo inerte, estreché con fuerza el libro, quería desaparecer de allí.
-Papá- gritaba la niña con esa voz que destilaba desesperación, y sin darme cuenta yo también empecé a llorar desesperadamente, sin poder contenerme; miraba a la niña y miraba el cuerpo sin vida de aquel hombre. Esa escena produjo en mí un dolor desgarrador, cerré mis ojos con fuerza, queriendo desaparecer de ese lugar.
-Lucas, por favor, sácame de aquí- gritaba con fuerza. Había quedado encerrada en el baño.
Lucas confundido se levantó del sofá y dirigió siguiendo mis gritos, abrió la puerta.
-¿qué ocurrió?, ¿no te habías marchado?- expresó.
-Sí, pero regresé por las llaves- le respondí.
-Eva , ¿cuándo hablamos?
-Cuando regrese en las horas de la noche- respondí sin mirarlo.
- Estoy muy preocupado por ti, por nosotros, ya casi no conversemos, siempre estás callada y pensativa. Necesito que dialoguemos. Sé que no ha sido fácil para ti, pero debes superarlo. Te necesito, necesito que regreses de ese mundo en que te has sumergido.
-Por favor Lucas, no quiero, ni puedo hablar ahora, es tarde, debo irme. Te prometo que hablaremos cuando regrese-
-Siempre dices lo mismo. ¿ y si no regresas esta vez?. Cada vez que atraviesas la puerta, quedo con el temor de no volver a verte más. Eva necesitas hablar, que expreses el dolor que te carcome segundo a segundo. Por favor, permíteme entrar en ti y ayudarte a superar lo que te pasa.
-Es tarde- le dije, besando sus labios, esta noche hablaremos… lo prometo.
Atravesé la puerta y nuevamente bajé las escaleras e ingresé al auto, lo encendí; pero no me sentía bien. Golpee una y otra vez el timón, intentando desahogar mi frustración, tenía mucha rabia, dolor, pero me era difícil expresarlo.
Busqué en mi bolso de manera desesperada mi cosmetiquera, quería maquillar mi pálido rostro, tomé el espejo y me miré en él, cerré los ojos, vinieron a mí muchos pensamientos confusos. Entre ellos, pude capturar uno que tenía más eco.
Pensaba en la fotografía que había hallado en el misterioso libro rojo. Trataba de recordar de dónde la había sacado. Esa extraña figura se había quedado grabada en mi mente, y más, lo escrito a su respaldo.
Decidí dirigirme a la biblioteca, en búsqueda de alguna información que me ayudase a entender un poco más lo encontrado.
Pedí ayuda al encargado, quien me facilitó un archivo de fotografías arqueológicas. Estuve hojeando, hasta encontrar la figura que buscaba. La información que encontré fue fascinante, se trataba de una estatuilla del arte neolítico, la cual personificaba a una Diosa, una Madre divina que da vida a su pueblo, le proporciona alimento material y espiritual, y que hasta en la muerte puede esperarse que rescate a sus hijos y los devuelva a su vientre cósmico.(Eisler, 2007).
Ahora la pregunta que me surgía era ¿Cómo había llegado hasta allí esa fotografía? ¿qué relación tenía conmigo?. Miré el reloj, ya eran casi las nueve de la mañana y debía apresurarme, pues tenía el compromiso con el señor Reuter a las diez, y me encontraba bastante distante del lugar de la cita.
Mientras conducía, mi mente fue invadida por las innumerables imágenes observadas en la biblioteca. Pero ¿porqué me causaban tanta curiosidad?.
Decidí, entonces llevar el libro rojo conmigo y continuar su lectura, tal vez allí se encontraban las respuestas a los miles de interrogantes que a diario me invadían.
Desde hacía cinco años trabajaba en una gran compañía de libros y redes virtuales, todos los textos y documentos que editábamos se encontraban en la red. Era una propuesta innovadora que venía tomado mucha fuerza, por la estructura de su funcionamiento, pero sobre todo por su gran impacto en las sociedades, somos como una especie, en palabras de David de Ugarte, de una gran blogsfera, en la cual interactúamos con innumerables redes sociales de todo el mundo; entendemos que cuánto más arriba estemos en la pirámide informacional, menos dependeremos de otros para recibir información y más posibilidades de transmitirla tendremos, razón por la cual todo cuanto escribimos y/o publicamos tiene el sentir de sus autores, sin ningún tipo de represión.
Nuestros libros, son accesibles a toda clase de personas; todos y todas pueden publicar lo que quisieran, siempre y cuando cumplan con un importante requisito: lo que escribas debe transformar vidas, traspasar fronteras culturales y crear en los otros humanos una conciencia planetaria.
La filosofía principal de la compañía es que todo y todos hacemos parte de una gran rede o un sistema del cosmos y microcosmos, lo que hagamos y pensemos, o dejemos de hacer y pensar tienen un importante impacto o repercusión en los mismo; así que todo texto u obra que publicamos debe apuntar hacia el propósito de despertar conciencia de los humanos acerca la importancia de amarnos, comunicarnos, sentirnos, y protegernos, lo cual sólo será posible, en la medida que amemos, comuniquemos, sintamos y protejamos a todo cuanto nos rodea.




EXTRAÑO LUGAR
Llegué al edificio de la Editorial, me dirigí al ascensor ingresé en él; y nuevamente experimenté la sensación de escalofrío. Cerré mis ojos, tratando de no pensar, no quería pensar más, luché con mis pensamientos, pero me fue imposible vencerles.
Durante mucho tiempo he caminado por senderos que ni siquiera sé que existen, he visitado lugares que mi mente no recuerda en que haya estado jamás, he vivido experiencias, en las que pierdo la noción de qué es real y lo qué no es.
Volví a abrir al azar el libro rojo : "Las culturas son redes cerradas de conversaciones, es decir, redes cerradas de coordinaciones recursivas de haceres y emociones. Sin embargo, es la configuración de emocionalidad que se realiza en la red cerrada de conversaciones que constituye la cultura, lo que le da propiamente su carácter, no las conductas particulares realizadas por sus miembros. Puesto que vivimos en una cultura, somos sus miembros y la conservamos al hacer lo que hacemos a través de nuestra participación recursiva en la red cerrada de conversaciones que la constituye" (Maturana, 2002)
Era la segunda cita que leía de este autor, pero quién era Maturana? por qué habría anotado estas citas?, aún tenía mucho que entender.


¿En dónde me encontraba? ¿qué lugar era ese? . Caminaba entre calles que nunca en mi vida había visto, las personas vestían distinto y no lograba entender lo que decían. Pude observar que todos se dirigían hacia un mismo sitio, llevaban consigo en sus manos, una especie de amuleto. Me acerqué un poco más para lograr divisar de qué se trataba. No podía creer lo que observaba, el objeto que llevaban era una estatuilla similar a la que había causado tanta curiosidad en mí en las horas de la mañana.
Todos, hombres y mujeres caminaban en dirección de una gran celebración, llevaban consigo, además de las estatuillas, flores y frutas.
Continué caminando y pude observar las casas construidas de manera rústica y parecían tener la misma estructura, la mayoría en un plan rectangular estandarizado que no cubría más de veinticinco metros cuadrados de terreno, el acceso a las viviendas se hacía por el tejado, utilizando escaleras que iban de un nivel al otro. De igual manera, pude observar una especie de santuarios, muy similares entre sí, entremezclados con las casas. Todo parecía ser tan armónico en ese lugar, se observaba una estructura basada en concepto de comunidad, que invitaba a la igualdad y a la armonía.
Llegué al lugar al que todos se dirigían, pude comprobar que se trataba de un funeral, el cual era dirigido por una hermosa mujer de edad avanzada, todos los asistentes depositaban una ofrenda al pie de una hermosa figura femenina; se dirigían en familia, hombres y mujeres entrelazados en un tierno abrazo.
Observé con mucha curiosidad aquel impactante momento, al finalizar el rito religioso, tomaron el cuerpo inerte, lo envolvieron en una especie de esterilla de color rojo y lo depositaron en un cesto, se dirigieron hacia una de las viviendas y fue enterrado en un hoyo debajo de la plataforma de lo que deduzco era la habitación principal.
El haber presenciado tal acto me dejó más pensativa de lo que me encontraba, y con más dudas e inquietudes que respuestas, Qué o cual era aquella cultura que acababa de observar?
¿qué me estaba ocurriendo?, cada vez que leía alguna cita del mi libro, pareciera como si de manera inmediata mi mente viajara a una escena desconocida que guardaba alguna relación con ella.

¿GAIA?

Escuché el sonido del ascensor, indicándome que había llegado al piso solicitado. Salí de manera inmediata y procedí a dirigirme a la oficina principal de la Editorial en donde esperaría al señor Reuter. Pregunté por él y me informaron que aún no había llegado; lo que me alegró un poco, porque así podría ultimar detalles de la propuesta a presentarle.

Me dirigía al escritorio deposité mis pertenecías en él. Tomé un café y caminé hacia la ventana, observé con gran gratitud en el hermoso paisaje que me rodeaba, y mientras lo hacía, reflexionaba acerca los múltiples pensamientos que me invadían de manera inesperada, eran tan reales, que a veces no lograba distinguir entre lo imaginado y lo real.
Tomé algunas fotos de tan hermosa vista y me senté a revisar algunos documentos; entre los cuales encontré uno escrito por mí tiempo atrás: “¿Gaia nos habla?. Lo leí con detenimiento y pude darme cuenta de las inquietudes que manifestaba, mencionaba las crisis de los humanos, mi preocupación por encontrar el equilibrio hombre- naturaleza y el proceso de auto aniquilación, al cual parecemos dirigirnos día a día.
Me detuve de manera especial en el subtítulo “Habla Gaia, habla” en el cual describía a Gaia, como sistema vivo y en el cual los humanos hacemos parte, parece estar hablándonos desde siempre a través de los campos de energía que la componen; es así como en todos los tiempos, desde la antigüedad, han existido seres humanos que de una u otra forma, valiéndose de distintos recursos, de acuerdo con la época histórica y la cultura, han hecho afanosos llamados a sus coexistentes, invitándoles a despertar y a elevar sus conciencias para salvar la naturaleza y la Tierra, y por ende, salvaguardarse a sí mismos y a su propia especie humana.


¿Curioso no?- pensaba- la niña llorando, la foto de la estatuilla encontrada, la experiencia vivida en el ascensor… y ahora estas líneas escritas por mí, las cuales ya había olvidado. ¿Qué relación tendría todo esto? ¿Estaría acercándome al encuentro de la explicación de mis temores, angustias y tristezas?
-¿Eva? Escuché una voz que preguntaba por mí en la puerta.
Mientras me dirigía hacia la puerta múltiples pensamientos me invadían, analizaba todos los momentos críticos vivenciados en el transcurrir de mi vida, la cual siempre habían estado rodeados de fluctuaciones inexplicables que generaban nuevas experiencias; reflexionaba acerca esas “crisis” de mis días que me permitían hoy escribir estas líneas; cada día que mis ojos asomaban su mirada al mundo, mi cuerpo, mi alma, espíritu y mente sufrían una especie de regeneración, era como si al acostarme y a volverme a levantar mis células sufrieran un proceso autopoietico del cual alguna vez leí en algún libro de MATURANA y retornaran al estadio inicial, en el que las heridas, sinsabores, desilusiones, etc, desapaecieran.
Sólo hasta entonces entendía esa definición del término crisis que en algún momento cuando preparaba las clases de filosofía leí: “el término crisis lo utilizamos para designar un estado en el cual se generan cambios o transformaciones, por lo que se puede decir que las crisis siempre han sido la causa del surgimiento de las grandes etapas históricas, políticas, culturales, sociales, religiosas y filosóficas del hombre.
Las crisis han sido generadoras de cada una de las etapas del ser humano, desde su evolución biológica, hasta su evolución como ser en cada una de las dimensiones culturales; las crisis, como generadoras de cambios, producen nuevas fases que permiten la consolidación o inicio de nuevos procesos de distinta índole.
Es por ello, que se hace necesario que el humano comprenda que la crisis por la que atraviesa, no es una crisis externa, es decir, no es una crisis que se encuentra fuera del hombre mismo, sino que, por el contrario, ésta se desarrolla, sobre todo, dentro de él. Lo que se encuentra en crisis es él mismo y el mundo que él ha construido. Por lo tanto, ni los técnicos, ni los científicos, ni los políticos, aun con todos sus grandes cálculos y planteamientos pueden aportar una solución óptima, pues cada una de las que pudieran hallar buscaría, a no dudarlo, su propio interés de voluntad de poder, la cual, como está comprobado, es una fuente generadora de crisis.
Al ser humano sólo le queda efectuarse a sí mismo una retrospección y reencontrarse con su esencia pura, como un ser que hace parte del macrocosmos, que vive y siente a través de él; por lo tanto, su relación con el mismo debe ser favorable para su subsistencia y no que acabe por destruir todo lo que le rodea y, por consiguiente, a sí mismo.
Las realidades en que como humanos vivimos, no sólo influyen en él como un ser social que es y hace parte de un todo, sino también que intervienen en su ser individual, por lo que la crisis que vive el mundo, no es más que un reflejo de las crisis internas que vive cada individuo. Y quizás allí se encuentra la verdadera salida: en la superación de los conflictos internos, esto es, en comprender que el ejercicio y materialización de las ambiciones personales y egoístas, tarde o temprano terminarán por acabarnos a nosotros mismos.
La búsqueda de comodidades y confort que le permitan un mejor bienestar, nos han llevado a actuar en contra de la naturaleza. La ambición por conseguir más dinero o tener más poder y dominar el mundo, lo llevan a la aniquilación del otro, convirtiéndonos en “lobo para nosotros mismos”.
Todo esto ocurre mientras que la ambición de conocimiento y explotación de la naturaleza lo han llevado a descubrir o a producir inventos que, en muchos casos, han traído consigo, directa o indirectamente, más daños que beneficios.
En tanto que el hombre no recurra al punto de equilibrio entre lo humano y lo científico, no hará otra cosa que autoaniquilarse y, de paso, acabar con su mundo. Por lo que es indispensable considerar la posibilidad de repensar y replantear nuestras relaciones con lo que existe por naturaleza y lo que existe culturalmente.
Camino a la puerta, encontré una fotografía que reposaba en el piso. ¿quién era aquel hombre? Le dí vueltas, y una hermosa dedicatoria estaba en ella:


“ Tutta la nostra conoscenza ha origine nei sentimenti”
To:Eva
Con amore: Leonard o Da Vinci
Esa frase revoleteaba en mi cabeza “Todo principio tiene su principio en los sentimientos”, estaba dirigida a mí y firmada por Leonardo Da Vinci! ¿Conocía a Da Vinci? O mejor, ¿Da Vinci me conocía? ¿De dónde había salido aquella nota?
Nuevamente había entrado en una éxtasis de pensamientos que no sabía de dónde, ni por qué provenían; desde niña, experimentaba sensaciones similares, en la escuela siempre estaba retraída en las clases, como si por momentos me teletransportara a otros lugares. Mis profesores y compañeros jamás me entendieron, siempre me juzgaban y otras veces, era objeto de burla, pues me quedaba dormida en el escritorio; sin embargo, por alguna razón desconocida, era la mejor de mi clase, aún cuando aparentemente no prestara atención a las explicaciones de mis maestros, cuando me hacían alguna pregunta referente a determinado tema, no importase cual fuere, siempre venían a mi mente las respuestas, igual ocurría en los exámenes escritos, ¿de dónde venía tanta información?
Los docentes quedaban atónitos, dado que en todas las áreas era igual, poseía habilidades para la música, la pintura, el arte, las matemáticas, la literatura, la física y la química; era lo que Michael Gelb describe como “una mente genial”, a estilo Leonardo Davinci; pero tenía un grave problema, que jamás pude solucionar: no era capaz de socializar abiertamente con mis demás compañeros.
Todo el tiempo permanecía sola, sumergida en mundos imaginarios, en donde movida por la curiosidad intentaba descubrir nuevos aprendizajes, pensaba que el deseo de saber más acerca el mundo que me rodeaba, de aprender y de crecer era el motor y la fuente del conocimiento, de la sabiduría y del descubrimiento.
Cuestionaba los modelos tradicionales de enseñanza que pretendían utilizar mis profesores, estaba convencida en planteamientos davincianos, que el refinamiento de la percepción sensorial era la clave para el enriquecimiento de la experiencia. Razón por la cual prefería contemplar y experimentar a través de mis sentidos, de ahí provino mi gusto por la música, aprendí a tocar varios instrumentos musicales sólo con escucharlos – aún recuerdo las mágicas melodías de Beethoven susurrándome al oído en la primavera –
Cómo extrañaba aquellos momentos! ¿En qué momento desaparecieron de mi todas las habilidades que poseía?, ¿cuándo dejé de amar la poesía, contemplar el arte, apreciar la música y disfrutar del mundo que me rodeaba? ¿Cuándo perdí la sensibilidad de la estética, ¿cuándo empecé a vestirme de gris?
Cierro mis ojos y vuelvo a la escena niebla de mi vida, el día en que todo se tornó oscuro y el dolor invadió mi vida; no quiero recordarlo, no quiero volver a ese lugar, intento luchar contra los recuerdos de me invaden ¿son recuerdos? O tan sólo son pensamientos confusos que viene por ósmosis a mi mente?.
-Eva, ¿estás bien?-
Abrí mis ojos, estaba tendida en el sofá vino tinto que atravesaba mi oficina. No tenía noción de cuánto tiempo había permanecido allí tendida, lo último que recuerdo es cuando me dirigía a abrir la puerta.
-Toqué hace unos minutos la puerta, y al ver que no respondías decidí entrar- dijo Sophía, mi secretaria y amiga.
Mi gran amiga y confidente Sophía, llevaba años trabajando a mi lado. Todavía recuerdo el día en que nos conocimos, era un lunes de mayo, y recién llegaba a esta gran ciudad, llena de ilusiones y desilusiones, con muchas expectativas y sueños; ambas, dos chicas jóvenes con muchas cosas en común, pero con vidas tan parecidas y distantes al mismo tiempo.
-Eva, el señor Reuter está aquí-
-Gracias, sophi, hazle pasar-
Un señor de edad madura, dueño de una gruesa y larga barba gris, cabellos ingresaba a la oficina. Sus rasgos me eran tan familiares, aún cuando era la primera vez que nos entrevistábamos.
-Adelante, siéntese, señor Reuter, muy buenos días!.
-Buenos días señorita Eva, gracias por atenderme.
-Con mucho gusto, gracias a usted por elegirnos como la casa editora de sus obras.
- El placer es mío, hace tiempo quería conocerle.- Bueno al fin estamos reunidos, cuénteme tiene en mente alguna recomendación antes de iniciar con la revisión de su libro?- Ah sí claro, he pensado un par de cosas, que aún no sé si pueden ser posibles: la primera es que quiero que mi libro sea de dominio público, que pueda sin previo permiso, ser copiado en cualquier medio o formato, reproducir parcial o totalmente sus contenidos, en fin todo lo que implica ser de dominio público.- Ya veo, tendría que consultarlo con mis superiores. Es la primera vez que nos solicitan algo así; pero veré qué puedo hacer. Y la segunda recomendación?- ¿segunda?- Si, me dijo que había pensado en un par de cosas, y hasta ahora sólo me comentó una.- Ah sí, tiene razón, la segunda cosa que solicito es que las ganancias que obtenga de la venta de mi libro sean destinadas a la fundación "Leonardo Davinci".
Esta segunda recomendación, me dejó atónita. Precisamente en las horas de la mañana había reflexionado acerca este personaje, la nota con la dedicatoria, y ahora el señor Reuter quería donar todas las ganancias a una fundación con el mismo nombre. ¿Tendría aquello algún significado? ¿sería sincronicidad?
El sabor de agua salada en mis labios me despierta. ¿Dónde estoy? Me encontraba acostada a orillas del mar, era una hermosa playa rodeada de montañas, miré con preocupación a mi alrededor, traté de levantarme con rapidez pero me detuvo una botella que se encontraba a mi lado, casi por inercia la tomé en mis manos, en su interior pude percatarme que había un papel enrollado, al estilo las notas de los naufragos de las películas de la televisión. Extraje de ella el papel humedecido y procedí a leer lo que decía:
Las grandes mentes se hacen grandes preguntas. Las preguntas que ocupan nuestra mente a diario reflejan nuestras metas e influyen en la calidad de nuestra vida.(GELB, 1999)

Todo el tiempo, desde que recuerdo, me estoy haciendo muchas preguntas, siento que estoy viviendo una historia como si no fuera yo quien existiera, como si tan sólo fuera el personaje de una obra en la que soy utilizada, en la que me mueven de una escena a otra, como cuando una niña juega con sus muñecas en una diminuta casa, y la traslada de una recinto a otro, imaginando que la muñeca vive diversas situaciones.
Gelb, fue uno de los autores que leí en la Universidad, tuve la oportunidad de conocerlo cuando adelantaba mis estudios doctorales, leí su libro "Inteligencia Genial", y la frase que hoy leía de esta misteriosa botella, era una de las que más me había impactado; aprendí tantas cosas de él, entre ellas a escribir mis percepciones del mundo, a pensar y a reflexionar a través del plasmado en letras de mis ideas y vivencias, pero sobre todo a descubrir que todos llevamos por dentro un genio davinciano.
Un momento!, ahora lo recuerdo!, así fue como empecé a escribir mi libro rojo: cuando leí a Gelb, y mencionaba como primer principio para despertar el genio que está dentro de nosotros, era a través de la búsqueda de nuestro aprendizaje continuo, y ésto sólo era posible, despertando nuestra curiosidad. Recuerdo que el concepto de curiosidad, era definido por este autor como el deseo intenso para aprender más, una sed insaciable por obtener más y más conocimientos. Me fascinó cómo describía que Leonardo Davinci escribió más siete mil páginas, registrando sus pensamientos a lo largo de su vida, apuntaba ideas, dibujos y pensamientos que se le venían a la mente.
Desde entonces, ahora lo recordaba con total claridad, empecé a escribir en el libro rojo, al cual llamé "de los recuerdos" y apuntaba mis ideas y pensamientos, luego que leía algún autor referenciado por mis maestros de la Universidad, venían a mi mente Maturana, Gutiérrez, De Ugarte, Capra, Morin, Eisler, Boff, Feynman, Gardner, Fried, entre otros.Wow, cómo había olvidado ésto!!
-Señorita Eva, ¿se encuentra bien?
- Si, dónde estoy?- Aquí en su oficina, me dijo un poco confundido el señor Reuter.- Discúlpeme no me siento bien, ¿podríamos vernos otro día?Quería quedarme sola, y buscar nuevamente mi libro rojo, y continuar leyendo en él mis antiguas anotaciones, porque quizás sólo así podría entender lo que me pasaba.

Es así como supe que estaba enamorada de Lucas, mi amante y compañero fiel, mi cómplice en mis locuras y servidor en mis caprichos.

Era un Lunes, y luego de un fin de semana sin descanso alguno, estaba agotadísima por tanto trabajo, que decidí ir a un bar cerca a la oficina, cuando en él ví a un apuesto hombre, alejado del resto de clientes leyendo un libro que había leído muchos años atrás y había marcado un profundo interés por el universo y su contemplación “¿Y tú qué sabes?” ese título que había dejando incrustada en mi mente esa pregunta acerca ¡qué sabía yo de todo cuanto me rodeaba?, quién era yo en relación a la infinidad de universos?. Me sentí tan minimizada, que cada vez que tenía un problema que para mi era gigante, pensaba en que era tan pequeña, era una minúscula partícula, en relación la infinitud del universo, que mi problema era así de infinitamente mínimo.

Volver a ver en su manos ese libro, me llevó a comprender el significado de la sincronicidad, sentí una extraña conexión son ese hombre a quien jamás había visto en mi vida, pero que sin embargo, por alguna razón desconocida atrajo poderosamente mi atención. Mi enamoramiento fue casi instantáneo, pero por muchos meses lo oculté; situación que mucho tiempo después me enteré también fue experimentada por Lucas, quien hoy era mi compañero andante de mis largas y exhaustas cabalgatas de la vida.

La pasión que hoy sentimos el uno por el otro, fue despertada por la motivación de nuestros mismo intereses, y sobre todo la sincronicidad de compartir los mismo gustos de lectura. Esa misma pasión que lleva a pensar en él, en sus besos y caricias, pero sobre todos en nuestras interesantes y largas conversaciones. Todo era tan perfecto y maravilloso, que llegué a pensar que nos conocíamos desde siempre, llegué a pensar incluso, en la teoría los multiuniversos, pensaba que nuestras almas y conciencias estaban unidas de manera cósmica y akásica en cada uno de los universos existentes en el infinito espacio; hasta que mi vida dio un fuerte giro y no volví a ser la misma.
Ya nada era igual, caía en raros momentos de alucinación y éxtasis, visitaba lugares extraños, venían a mi mente ideas, teorías y mensajes, que ni siquiera entendía. Pero todo empezó desde ese momento tan doloroso de mi vida, el día que sentí que mi vida se “moría en vida” y mi lama de destrozó completamente, cuando tenía la ilusión de ser madre, y perdí de manera abrupta la oportunidad de serlo, gracias a un accidente de tránsito. Desde allí me sumergí en una tristeza eterna, y junto con ella vinieron estos estados akásicos, de los cuales, Lucas temía o regresaría en algún momento.

Continúo caminando por el piso de cristal, observando todo cuando ocurre fuera del túnel, y es curioso que todo cuando acontece ocurre a manera de historietas, veo a los personajes de Mafalda, mi historieta favorita. Intento escuchar lo que me dicen, pero es imposible, el cristal no me lo permite, sin embargo logro entender que quieren que vea hacia una gran nube en la que reposa un curioso pensamiento:



Llamada de nube: “El genio aflora en la brecha de lo incontrolable, allá por donde merodea la locura. (Morin)
Llamada de nube: “El genio aflora en la brecha de lo incontrolable, allá por donde merodea la locura. (Morin)


Es curioso estar escribiendo estas líneas, pues es precisamente esto, un momento de adversidad que me impulsó volver a escribir acerca mi vida. Ya lo había hecho al iniciar la Universidad, cuando decidí escribir mis pensamientos y reflexiones en mi libro rojo, pero con el tiempo abandoné tal tarea, si me preguntan la razón, la respuesta no la tengo. Sólo dejé de hacerlo sin darme cuenta, sólo desapareció de manera paulatina la palanca que me impulsaba a hacerlo.

Sólo hasta cuando vuelvo a experimentar el desgarrador dolor de la pérdida, y los pensamientos confusos que me transportan de un lugar a otro sin quererlo, vuelvo a escribir, y siento que al hacerlo, estos estados anormales van desapareciendo. Es como si éstos hubiesen sido necesarios para continuar plasmando mis reflexiones mi misterioso libro rojo.


Cosmovisión de los Mitos wayuu
Un pretexto de la imaginación para seguir imaginando, para religarnos con el universo

Por: Lorena Martínez López.
A manera de introducción:
Todo el mundo debería tener la posibilidad de aprender una amplia variedad de habilidades imaginarias y de llegar a dominar tantas como le fuera posible. Root-Bernstein (2002)

El arte, la poesía, y por ende la literatura son expresiones creativas del intelecto, en el que se conjuga la imaginación con la realidad, en la que se traspasan los límites, se subordina el orden y se aplica la desobediencia a las estructuras establecidas y a los viejos paradigmas existentes; por ello, para que la imaginación surja, debemos sufrir un proceso de desestructuración de nuestras mentes lineales, lo cual no es nada fácil, más cuando nuestros chips naturales vienen programados bajos unos patrones sociales previamente establecidos por otros.
Imaginar significa trascender más allá de lo tangible, de lo creíble y de lo científicamente demostrado, es ir en contra del viento que dirige las hojas de los árboles en otoño hacia una dirección específica, es nadar en contra de la corriente que lleva consigo las aguas hacia los océanos, es intentar subir y volar en contra de la gravedad.
En ese intento de desobedecer, de desestructurarme, nace la manera de plantear mis ideas y pensamientos, tratando siempre de imaginar que el personaje de mi historia tiene vida y pensamientos propios, por ende lo planteado aquí, son sus vivencias, sus reflexiones y su forma de percibir el mundo que le circunda.
Fascinada por la literatura, la fantasía, la imaginación y creatividad que tiene inmersa consigo, me he visto enamorada por los mitos de la etnia wayuu, como método para explicar la realidad que les circunda; es fascinante cómo esta comunidad, en medio del mundo tecnificado y globalizado existente, aún luchan por la sobrevivencia de su cultura, creencias y costumbres, y aún más, en un intento de prevalecer en el tiempo, transmiten de generación en generación la historia mágica de su pueblo, plasmada en sus relatos mitológicos.
Los relatos míticos de la comunidad Wayuu manifiestan una relación cognoscitiva-cosmogónica, pues éstos, no son más que las explicaciones conceptuales del universo que les rodea, al mismo tiempo que cumplen una función social mayor que la que desempeña el cuento y la leyenda, dado que se encuentran relacionados con sus relatos, su historia y sus vivencias, que van prevaleciendo en el espacio y tiempo, desde tiempos remotos, llevando consigo normas morales, que se pierden en la historia de la cultura que los ha creado.
Los mitos enseñan a los hombres las historias primordiales que le han constituido esencialmente y todo lo que tiene relacionado con su existencia. Relatan no solamente el origen del mundo, de los animales, de las plantas, y del hombre, sino también de los acontecimientos vividos sobre los cuales el hombre ha llegado hacer lo que es hoy. El mundo existe y esto es debido a que los seres sobrenaturales han desplegado una actitud creadora en los comienzos. (ELIADE, 1981)
La cultura Wayuu, de acuerdo a las informaciones existentes, se representa y se expresa mediante la tradición oral. Y es precisamente a través de la oralidad que se transmiten los mitos que explican su organización social, política y social.
Lo anterior nos lleva al análisis de lo que ocurre cuando el mito es narrado y transmito de generación en generación desde la oralidad, ya que transmite consigo, la expresión verbal que formula un pensamiento, un ideal, una forma de conducta, etc., que una persona o un grupo de personas asumen como norma, tanto de parte de quienes narran, como de los que la escuchan. Razón por la cual, se convierte en un marco explicativo de la organización sociocultural, puesto que generan los modelos sociales a los que la cultura y sociedad se acoge. Esto sucede, por ejemplo, cuando entre los Wayuu, el dios Maleiya divide y simboliza los clanes, dándoles nombre simbólico de origen animal y definiendo las relaciones y las posibilidades a nivel del parentesco clanes o castas y de acuerdo a los niveles de importancia. (ELIADE, 1981)
El cuento que narro a continuación tiene continuidad con los otros cuentos presentados en los anteriores cursos de este proceso doctoral, Eva sigue siendo el personaje que vive y siente un sinnúmero de experiencias que la llevan a reflexionar sobre muchas temáticas abordadas por las lecturas de los diferentes cursos.
Eva despierta nuevamente…
La observación y la interpretación de lo que observamos es una función de la mente. Nosotros no podemos enfocar nuestra atención a menos que sepamos qué mirar y cómo mirarlo. Root-Bernstein (2002)
Hoy nuevamente vuelvo a despertar en un lugar que mi mente no recuerda haber visto jamás, el viento golpea suavemente mi rostro, me encontro en un lugar cubierto de una espesa arena, a la distancia el mar pareciera encontrarse con el cielo, el sol se mira en su aguas verdes, es tan bello aquello que observan mis ojos; las aves sobrevuelan haciendo figuras en los aires.
Todo el conjunto del paisaje que divisaba, me hizo acordar de las interacciones estéticas que se dan entre los seres vivos planteada por Cerdas (2006), era cono si en esos momentos, estuvieran confabulándose entre sí el mar, el viento, la arena y los pájaros a través del mágico rito de la vida.
Qué maravillosa observación percibían mis sentidos. Me preguntaba si en ésta, mi mente tenía alguna clase de protagonismo. ¿Cómo había llegado a aquél lugar? Será que mis observaciones eran ilusiones ópticas de mi mente? Realmente existía lo que estaba observando?
Es allí cuando recuerdo que durante algún tiempo, había deseado estar en un lugar como ese, lo que me hizo reflexionar sobre cómo nuestros deseos pueden trasladar a nuestros sentidos, cómo puede darse esa resonancia entre nuestros deseos y el viaje de nuestros sentidos, de la que nos habla Mónica Casachov (2000) en su libro Entre Cielo y la Tierra.
Esa contemplación de aquél paisaje, me había hecho comprender la fusión que experimentan los sentidos, cuando el deseo invade el ser, la intensificación de mi sensación de bienestar, de sentirme agradable en ese lugar, hace que cierre nuevamente mis ojos, pero esta vez para tratar de capturar el viento en mi piel, pero al hacerlo, mi ropa cambia. Ahora llevo conmigo una vestimenta extraña, como especie de una manta colorida, con bordados en forma de espiral. Continúo caminando y encuentro pequeño riachuelo en el que puedo ver reflejado mi rostro, el cual tiene dibujado figuras también espirales; pero no soy yo a quien veo, es una niña, ahora estoy en el cuerpo de una pequeña niña.
Cierro nuevamente una y otra vez mis ojos, como intentando despertar de un sueño que confundo con mi realidad, pero sólo escucho un eco diciéndome “cuando entramos en un Estado Ritual, el cuerpo se transforma en otro cuerpo. En esta situación, somos capaces de realizar actos de tan arrojo que nos devolverán una imagen de nosotros mismos desconocida” (Casachov,2000).
Entonces empiezo a entender que me encuentro experimentando ese “estado ritual”, y por eso de la transformación de mi cuerpo; y ahora me preparo para salir del mundo mecánico en el que he vivido siempre y adentrarme en el mundo sensorial expuesto por Casachov (2000), un mundo sabio y desconocido. Me adentro a un lugar de expansión dentro de mí misma, y empiezo un viaje en las profundidades de mi imaginación.
Ahora dentro de este nuevo cuerpo, intento preguntarle a su mente quién es y de dónde es, pero en el idioma en que me habla no le comprendo. Me concentro más, ahondo más en su interior y decido adentrarme en sus pensamientos, para poder hallar respuestas a las innumerables dudas que empezaban a surgir en mí.
Le pregunto a sus pensamientos el por qué de nuestros rostros pintados y puedo entender que dentro de la cultura en la cual hoy estaba sumergida, era la Wayuu, y en ella existe una gran variedad diversidad de maquillaje y en la pintura facial se imita la belleza de la naturaleza, es decir, se pude reflejar en nuestro rostro el aletear de una mariposa que significa (julirü), los pasos del caballo (amakualiyaa), las huellas del alacrán (jayutsekualüyaa).
Y al interrogarle sobre el significado del maquillaje de nuestro rostro, en forma de espiral, me explicó que éste significa (ashokonojuushi) y que representa el recorrido de la vida de un wayuu, es decir el inicio y el final de su transitar!. Si la persona aun es joven la espiral tiende a dibujarse corta y si la persona es mayor la espiral es más larga y así sucesivamente. Nos maquillamos para eventos especiales como la salida de una majayut (señorita) en un baile o acto cultural o cuando hay un sueño.
En este momento vino a mí, el planteamiento de Dozci (1999) quien explica que culturas milenerias dan cuenta de la naturaleza dinergética de los símbolos, los cuales tienden a ser un puente entre los patrones tangibles y los intangibles; y muchas de estos símbolos de culturas con ubicación geográfica y temporal completamente distantes, coinciden en la representación de símbolos espirales, para interconectar relaciones de la vida y el universo, y en mucho casos, dan cuenta de que la vida y la muerte están entrelazadas de un cierto modo misterioso e insondable.
Wow!!-, no podía lo podía creer, tanto tiempo intentando entender el concepto de dinergía planteado por Doczi, y esta niña, en tan sólo un instante, quizás sin saberlo, me había dilucidado tal concepto.
Es interesante cómo aún en la diversidad de culturas, de tiempos históricos y espacios geográficos diferentes, pareciera existir una unidad de pensamiento cósmico, el cual de una u otra forma, se ve reflejado en las representaciones simbólicas de cada una de ellas, es como si existiera una especie de “unidad en la diversidad”, grabado en el disco duro del universo o el campo akásico planteado por Lazlo (2004).
¿Qué más irá a encontrar en esta nueva aventura emprendida?
Sigo caminando en búsqueda de repuestas a mis inquietudes, voy en medio de pequeñas casas construidas de madera y barro, y sus techos son de palma, en las afueras de las casas reposan colgadas varias hamacas.
Observo a muchas mujeres vestidas como yo, con mantas coloridas y sus rostros pintados, a lo lejos, diviso una especie de danza, en la cual un hombre baila de espaldas mientras las mujeres se dirigen hacia él para forzarlo a caer.
Le pregunto a la niña en la que me encuentro, de qué se trata todo aquello, y ella me explica que nos encontramos presenciando La Yonna o Baile de la Chicha maya, el cual nace del sonido de la madre naturaleza, silbidos de los vientos alisios del nortes, representa la paz de la comunidad, las costumbres y creencias mágico-religiosas a la igual que la iniciación femenina. Es una danza propia del indígena wayuu. Este término se deriva del verbo ayunnaja que significa danza; la Yonna consiste en danzar alrededor de un círculo llamado piovi, donde el hombre da vuelta para atrás representando el viento y la mujer va hacia delante representando la fuerza y tratando de perseguir al parejo hasta derribarlo.
Esta danza, de acuerdo con la tradición, plantea una verdadera lucha entre el hombre y la mujer. En ella se caracteriza toda evidencia a la pareja guajira, a la poligamia: múltiples mujeres se suceden para atacar y abatir a los hombres, único y no relevable. Pero más allá de esta representación, esta danza encierra una significación simbólica más profunda.
La Yonna es un rito que tiene relación con el comportamiento social de los wayúu, pero al mismo tiempo, tiene varias connotaciones simbólicas que mantiene dentro de la cultura guajira, de acuerdo los expertos en el tema, tres atributos esenciales: búsqueda del equilibrio social, solidaridad colectiva y relación entre el cosmos y el hombre. Básicamente los wayúu se reencuentran consigo mismos y el cosmos a través de este baile que se consolida y permite la extensión de sus tradiciones.
El recorrido y las posiciones que los bailarines adoptan durante la Yonna, continúa explicándome la niña, hacen referencia a la naturaleza que nos circunda. Es así, como los wayuus realizan imitación de los movimientos de ciertos animales considerados fuertes y rápidos; una fauna, simbólicamente asociada, además, con el advenimiento de las lluvias y por ende con tiempos de abundancia y de fertilidad. Los desplazamientos de derecha izquierda, hacia delante y hacia atrás, en diagonal y zigzagueo son tan sólo la mímesis de aves y mamíferos que habitan en nuestras tierras.
Los wayuu, para rendir tributo a sus deidades, corporalmente adoptan la figura de sus ancestros uchii (animales creados por Maleiwa). Dicha descendencia, reunida en una pista de baile, alude a una generación con características humanas que, por múltiples razones, se vio transformada en la fauna y la flora del mundo como castigo por sus malas acciones.
A través de la danza, se expresa movimiento que esboza energía interna que se interconecta o religa con la energía de los cuerpos que participan en dicho rito. Nuestros movimientos tienen vida, tienen pensamiento. En palabras de Root-Bernstein (2002) el pensamiento corporal, se manifiesta en cada movimiento dado por los bailarines.
Pero en el caso del rito Yonna, no sólo se expresan pensamientos, si no, creencias, costumbres, cultura y sentimientos. A través del Yonna, los cuerpos trascienden el espíritu, y se interconectan la esencia de los seres.
Majayut…
¿Qué ocurre?, la niña pronto me controla, y es ella quien dirige el camino. Parece tener prisa, y me explica que ha llegado el momento de convertirse en Majayut, y me explica que en la cultura wayuu, la mujer juega un papel decisivo. Y es precisamente ella la encargada de transmitir el acervo cultural y las costumbres a sus hijos y llevar las riendas de su familia en muchos casos.

Así lo ha hecho su madre, su abuela, la abuela de su madres, generación tras generación, y es por eso que al llegar a la pubertad, y comenzar a ver las transformaciones que sufre su cuerpo, al igual que los cambios de comportamiento, la madre de la joven o la abuela comienzan a prepararla para convertirla en toda una mujer; y que ella ya le corresponde ese momento.
Así que la niña será (o seremos) pues aún soy ella, sometida a un encierro, y durante ese tiempo la prepararán en su paso de niña a mujer, le darán consejos de cómo tendrá que comportarse de ahora en adelante, al mismo tiempo que le enseñarán las normas de cortesía, los valores fundamentales de la familia, la responsabilidad, solidaridad, el amor y la honestidad, entre otros.
En todo este tiempo, será instruída en el arte de tejer, una de las actividades más destacadas y reconocidas en la mujer wayuu, aprendiendo a confeccionar mochilas, chinchorros y otros elementos importantes.
Al finalizar el encierro, su abuela y su madre le informarán a su padre de la salida de su hija para que se prepare para presentarla en sociedad. Antes de esto su papá, le comprará unas nuevas y coloridas mantas, collares, cotizas y demás accesorios. La niña parece estar muy emocionada con esto. Puedo percibir su emoción.
Con esa misma alegría, continua explicándome que le organizarán una gran fiesta, a la cual asistirán sus amigos y vecinos, y ella convertida en Majayut iniciará el baile de la yonna con uno de los jóvenes invitados, para ser reconocida por la sociedad como una mujer.
En este punto, todo lo que está a mi alrededor empieza a cambiar, el paisaje, las personas, hasta yo misma. Siento que el tiempo se detiene, me siento en el “estado de nebulosa” expuesto por Casachov (2000) y guardo la esperanza que se cumpla su teoría de que es aquí en donde se gestan los nuevos tránsitos. Es el lugar donde pareciera que damos vueltas sin fin, deambulando en alguna especie de abismo y - es aquí donde empieza la maravilla-.

Sólo espero que empiece la luz, que empiecen las señales de la ruta que debo seguir para salir de dónde me encuentro. –estoy en un laberinto- corro a prisa en búsqueda de la salida, pero todos los espacios parecen ser los mismos.
Pienso en todo lo vivido en el día, y reflexiono acerca el planteamiento realizado por Leonardo Boff y Rose Marie Muraro en su libro Femenino y masculino (2004) acerca los sistemas simbólicos, y cómo los seres humanos nos comunicamos con lo real, con lo existente, a través de los sentidos y por la capacidad de simbolizar – hablar, pensar-, y por medio del pensamiento transformamos la naturaleza y hacemos historia.
Mito de la creación Wayyu
Al principio solo vivía Mareiwa, allí arriba muy lejos cerquita de caí (sol) y al lado de kachi (luna) también vivía con ellos Juya (lluvia) y aquí abajo estaba Mma (Tierra) muy sola. El sol Kaí tenia una hija llamada Warattui (Claridad) y la luna (Kashi) otra hija llamada Pluushi (oscuridad) shulliwala (estrellas) hijas de Plyuushi. Un día juya empezó a caminar y se encontró a Mma y brotó con mma (tierra) se enamoró de ella y en su alegra canto y su canto fue un Juka pula juka (Rayo) que penetro a mma y broto de ella un ama kasutai (caballo blanco) que se convirtió en ali juna y fue papá de todos los ali juna blanco. Mma quería más hijos y entonces juya siguió cantando y muchos rayos cayeron y mma parió a wunu lia (plantas) que brotaban en su vientre tenían muchas formas y tamaños, pero todas eran quietas y no se movían. Mma seguía triste porque ella quería hijos que caminaran, se movieran, y fueron de un lugar a otro.
Tomado de: http://culturawayu.blogspot.com/2009/06/mitos-y-leyendas.html

Nuestro pensamiento, el pensamiento de nuestros antepasados, les han llevado a la creación de símbolos que les han permitido explicar su concepción del mundo, la forma de organizarse desde la familia, hasta los sistemas económicos y hasta el estado.

Es así como el caso de los wayúu, su sistema simbólico representado en sus mitos, le han permito organizarse cultural y socialmente. Los relatos míticos, sobre la vida, la muerte, los orígenes del universo, ect. Nos proporcionan datos relevantes sobre las creencias y las formas de organización espiritual, familiar, económica, cultural y política de dicha tribu.
Un ejemplo claro, se evidencia en el mito de la creación, en el cual cada wayuu es dueño de un animal por mandato de Maleiwa. Este mandato o dote hace alusión a la concepción del poderío que esta etnia tiene sobre los recursos naturales de tu tierra, al mismo tiempo que explica la correlación ancestral entre los wayuu y un tótem que justifica su grado espiritual de parentesco.
Para los wayuu los animales son sus hermanos ancestrales y dicha filiación, permite la clasificación de sus castas, en donde el nombre de cada animal es heredado por grupos o clanes familiares, los cuales se obtienen por la línea materna, y se entienden como una marca de carne (e´iruku) que representa parentesco, filiación o familia.
Mito de la creación del Hombre
Mal eiwa no quería ver triste a Mma por eso vino a Wotkasairu, aquí en la alta guajira y tomó pootchi ustedes serán los Wayuu, hablarán y caminarán por todas partes esta tierra será suya. Siguió haciendo figuras pero a ellas les dijo a ustedes no las dejo hablar ustedes serán muru>ulu (Animales) los hizo de diferentes tamaños y formas, unos grandes y otros pequeños, unos con cuatro patas y otros con dos a unos les dio brazos para volar, a otros los dejo aquí caminando Maleiwa es el julaulashi (jefe o autoridad superior) Les ordeno al Wayuu que no podía pelearse tenían que vivir en paz y respetarse.
No puedes matar a ningún Wayuu por que será vengado y pagara toda tú familia, no derrames sangre porque en ella está la vida por eso cuando la derrames cóbrala. No cojas lo ajeno. No es tuyo, si lo haces tendrán que pagar tres veces más el daño hecho. Esas son las ordenes de Maleiwa y nosotros la respetaremos y la cumplimos todos lo han hecho, nuestros antepasados y nosotros ahora.
Tomado de: http://culturawayu.blogspot.com/2009/06/mitos-y-leyendas.html



Maleiwa ordena a los wayuu rendir tributo a la madre tierra (Mma) y al padre lluvia (juya), por cada planta y animal que poseen. Mandato se ve reflejado en la cotidianidad real de la etnia.
Los mitos wayuu en gran parte explican la creencia sobre la génesis del mundo, de sus primeros pobladores y sobre su conformación corporal; describen la voluntad omnipotente de las deidades y su poder creado; y cómo se debe dar la organización social, cultural, política y económica de sus comunidades.
Es así como el mito como representación simbólica de los wayuu, dan explicaciones de las formas de su organización, creencias y estructuras de conocimiento, y aportan a nuestra cultura un nuevo campo por conocer y explorar.
Cada uno de nosotros existimos interconectados dentro de una gran matriz, en palabras de Antonio Elizalde (2003) esta gran matriz, es el universo, y esta interconexiones se dan con todos los seres que le componen. Todo el cosmos emerge de la red de relaciones, gravitacionales, genéticas y vibratorias, entre otras, existentes como una manifestación de la concentración de energía, atracción y comunión elemental.
De acuerdo con esta concepción, la cual tiene mucha relación con la expuesta por la etnia wayuu, una concepción de interconexión de los seres con el cosmos. Todos somos seres únicos, tal como se representa en la clasificación de los clanes, pero al mismo tiempo, no somos aparte del todo, todos provenimos de Mma, de una misma esencia.
En este punto de la reflexión, siento sueño, experimento un profundo deseo por dejarme caer en los brazos de Morfeo, así que me acomodo en uno de los cuartos el laberinto que transito, y me dejo llevar, hasta donde la nebulosa quiera transportarme…
Bibliografía
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Doczi G. (1999) El poder de los limites. Proporciones armómicas en la naturaleza, el arte y la arquitectura. Ed. Troquel Argentina
Eliade, Mircia (1981). Mitos y realidad. Bogotá: labor,. 28 p.
Elizalde (2003) Desarrollo Humano y ética para la sustentabilidad. Edit Universidad Bolivariana, Chile.
Lederman L. y DTeresi (2009) La partícula divina ¿si el universo es la pregunta, cual es la respuesta? Editorial critical S.A. España
Root-Bernstein (2002) El secreto de la Creatividad. Editorial Kairós, Barcelona.
Wagensberg (2004), La rebelión de las formas o cómo perseverar cuando la incertidumbre aprieta Editorial Tus Quets España.


CAPRA, FRIJOF (1998) La trama de la vida, Barcelona, Editorial Anagrama.GELB, Michael (1999) Inteligencia Genial, Bogotá, Editorial Norma.De UGARTE, David (2007) El poder de las redes.MATURANA, Humberto (2002) Transformación en la convivencia. Santiago de Chile, Ediciones Dolmen.





Todos nosotros necesitamos amor. Hasta los animales necesitan un toque amoroso. Con frecuencia los perros dejan de comer, se enferman y a veces mueren por la falta de amor. Se sabe de sociedades y culturas donde se emplea a personas para que acaricien a los animales a fin de mantenerlos sanos. Y así como acontece a los perros, también sucede lo mismo a los seres humanos: cada uno de nosotros requiere amor y sin amor desarrollamos problemas.